nuestra historia

SagaBruno Mathsson recibe el encargo

Corría el año 1974. El consejo de administración de Sunnex, una empresa de la localidad sueca de Sunne, en la provincia de Värmland, se decide a ampliar su gama de productos, que hasta el momento sólo incluye accesorios de taller destinado a la exportación. Una silla de calidad podría suponer una incorporación interesante. En las oficinas, los asientos solían ser bastante cómodas, pero en el área de producción las cosas no pintaban tan bien. Allí se contentaban con artefactos de asiento muy primitivos, en ocasiones una simple caja de madera cubierta con gomaespuma. Era una deficiencia que había que abordar. Se decidió hacer las cosas bien y recurrir a un renombrado diseñador. El elegido fue Bruno Mathsson, quien aceptó la misión. A este diseñador sueco de fama mundial parecía divertirle la idea de que una pequeña empresa de Värmland contactase con él para hacer realidad una idea sobre sillas de taller. Además, el encargo le interesaba, ya que, como es sabido, en el pasado había sido premiado por sus diseños revolucionarios y su capacidad de dibujar muebles con las formas del cuerpo como punto de partida.

La silla va adquiriendo forma

Como director gerente de Sunnex, Magnus Norrman era el máximo responsable de la buena marcha de la empresa y de la creación de nuevos productos, pero a Bruno Mathsson no podía controlarlo y la labor de desarrollo de la silla empezó a alargarse en el tiempo. El artista halló el concepto embrionario del asiento en una investigación de la Escuela Superior Técnica de Chalmers. El asiento fue reelaborado y Bruno Mathsson diseñó por su cuenta un respaldo adecuado. Al igual que con el resto de sillas y sillones firmados por este creador, partía de la posición natural de asiento del cuerpo. El resultado fue un asiento almohadillado cóncavo para descargar la espalda y el cuello en combinación con un apoyo lumbar que ofrece un sustento óptimo en las jornadas de trabajo prolongadas. La base científica en que se fundamentaba y su diseño exclusivo llevó a Bruno Mathsson a vaticinar un gran éxito de ventas. ¿Quién podía resistirse a una silla perfecta?


En 1982, ocho años y un sinfín de borradores después, se presentó por primera vez la silla, cuya concepción y propiedades ergonómicas la colocaban ya muy por delante de su época. El diseño único de la silla fue abriéndose paso lentamente entre distintas categorías profesionales, entre ellas los odontólogos, que a finales de los 80 vislumbraron con especial claridad las ventajas de ésta. De entonces hasta ahora, la silla ha cosechado una gran popularidad entre empleados de oficina, arquitectos, dentistas, cirujanos y otros profesionales por su estilo único, confort y excelentes cualidades ergonómicas, que facilitan la realización de avanzadas tareas en posición sentada durante períodos prolongados. La combinación de un asiento acentuadamente cóncavo y la posibilidad de ajustar éste independientemente del respaldo, de forma que cada usuario puede hallar su posición más adecuada de forma precisa, la convierte en una silla sin igual.


La silla Saga en 2010

Esta silla ha sido perfeccionada a partir del genial diseño de Bruno Mathsson y ahora, 36 años después de que éste recibiera el encargo, volvemos a lanzarla, en esta ocasión bajo el nombre Saga. Hemos integrado en la nueva Saga la experiencia acumulada durante 25 años de uso por parte de profesionales. La principal modificación consiste en la plena adaptación del mecanismo de la silla para un óptimo aprovechamiento del asiento y el respaldo de Bruno Mathsson, teniendo en cuenta sobre todo los requisitos de funcionalidad de los entornos de oficina modernos y subrayando el característico estilo del mencionado creador.

La silla no presenta salientes ni bordes afilados y el mecanismo se ha integrado en las formas redondeadas y minimalistas del asiento y el respaldo. En definitiva, belleza clásica unida a funcionalidad moderna. La silla Saga es un homenaje a la labor de Bruno Mathsson y un reflejo de su intemporal diseño y concepción revolucionaria.

Un producto 100% nacional: diseño sueco con mano de obra artesanal también de Suecia. Y que se adecua a todo tipo de espacios de trabajo. La producción se lleva íntegramente a cabo en Sunne, provincia de Värmland. Aquí se adaptan las sillas completamente a la medida del cliente, con una amplia variedad de colores, materiales y accesorios. Su fabricación corre a cargo de Support Design AB, una empresa actualmente gestionada por Erik Norrman, hijo de Magnus Norrman.


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Acerca de Bruno Mathsson

Bruno Mathsson nació en 1907 en Värnamo, provincia de Esmalandia, y es uno de los diseñadores suecos más famosos a nivel mundial. Obtuvo su primer reconocimiento internacional como diseñador de muebles en la Exposición Mundial de París de 1937. Su mobiliario suscitó un gran entusiasmo y admiración, convirtiéndose poco después en un creador muy solicitado en todo el mundo.

Bruno no recibió nunca formación teórica alguna, aprendiendo el oficio en la fábrica de muebles de su padre. Descubrió de manera autodidacta los ideales del funcionalismo y evolucionó en un original artista dotado de una sensibilidad particular por la belleza y elegancia de las líneas sencillas y austeras. Fue capaz de aunar estilismo con una inteligente funcionalidad, lo que le ha granjeado un puesto entre los principales diseñadores del mundo.

Una característica única de los muebles de Bruno Mathsson es que, pese a haber sido ideados en su mayor parte en los años 30 y 40, destacan como eternamente jóvenes. Son objetos de museo y al mismo tiempo se venden como nunca antes.